
La Provincia no descarta reactivar el debate por los mandatos indefinidos, pero esa idea choca con la resistencia de Sergio Massa y Máximo Kirchner. En el medio, oposición en negociación, una Legislatura empantanada y 82 jefes comunales que miran el calendario con alarma.
El cierre del año dejó varias discusiones abiertas en la provincia de Buenos Aires, pero hay una que ya se perfila como el gran tema político de 2026: la reforma electoral. En el corazón de esa agenda aparece, otra vez, la reelección indefinida de intendentes, una bandera que parte del kicillofismo decidió levantar aun sabiendo que enfrente no solo tendrá a la oposición, sino también a socios del propio peronismo.
El encargado de blanquear la estrategia fue el ministro de Gobierno, Carlos Bianco, quien el pasado lunes en conferencia de prensa confirmó que el Ejecutivo bonaerense pondrá en agenda la posibilidad de habilitar mandatos sin límite para jefes comunales, legisladores y concejales. “Vamos a seguir insistiendo, como lo hemos hecho todo este tiempo, en la reelección de los intendentes”, afirmó el funcionario.
En La Plata aseguran que no se trata de una cuestión coyuntural, sino de una definición política: consideran que el tope de dos mandatos consecutivos, vigente desde 2016, responde más a una ingeniería de poder que a una demanda social real.
En el entorno del gobernador repiten que el argumento es sencillo: si un intendente gobierna mal, el pueblo lo castiga en las urnas; si gobierna bien, ¿por qué impedirle volver a competir? Bajo esa lógica, entienden que la actual ley es proscriptiva porque les quita opciones a los votantes y deja fuera del juego a dirigentes con fuerte anclaje territorial. El problema es que esa lectura no es compartida por todos.
La resistencia más dura no viene de afuera. Máximo Kirchner y Sergio Massa -los otros dos socios dentro de Fuerza Patria- ya hicieron saber que no están de acuerdo con avanzar en mandatos sin topes, y esa diferencia vuelve a exponer las fisuras dentro del oficialismo bonaerense.
Mientras tanto, el resto del tablero observa. En la oposición no descartan sentarse a discutir, aunque nadie regala nada. Los libertarios dejan trascender que podrían acompañar una reforma solo si se incluye la boleta única. En el PRO las posiciones están partidas, y a la UCR se la podría tentar con un viejo reclamo: avanzar hacia una mayor autonomía municipal.
El número explica por qué el tema quema: 82 de los 135 intendentes bonaerenses no pueden ser reelectos en 2027 si la ley no cambia. Hay 52 peronistas, 17 radicales, 8 amarillos, 4 vecinalistas y uno de La Libertad Avanza. Una rareza transversal que, puertas adentro, genera más coincidencias de las que se dicen en público.
En el Gobierno provincial admiten que 2026 será clave para diseñar una estrategia fina. Será un año en el que no habrá elecciones, pero sí rosca intensa y especulaciones cruzadas, sobre todo en un contexto donde empieza a sobrevolar la discusión nacional y la proyección presidencial de Axel Kicillof. En ese paquete también aparecen otros temas sensibles que siguen sin definición: boleta única, desdoblamiento electoral y el futuro de las PASO.
El frente legislativo tampoco ayuda. La relación entre el Ejecutivo y la Legislatura atraviesa uno de sus peores momentos, con el Senado empantanado en disputas internas y sin definición de autoridades, reclamos de los bloques relacionados con el presupuesto de la Cámara y proyectos oficiales a punto de perder estado parlamentario.
El antecedente que trabó la reforma
El antecedente inmediato no juega a favor del oficialismo. Durante este año ya hubo un intento de avanzar con cambios en la normativa, pero la iniciativa quedó atrapada entre la interna del peronismo y la falta de acompañamiento opositor. El debate dejó al desnudo las tensiones dentro de Fuerza Patria y expuso posturas enfrentadas que terminaron frenando cualquier definición.
El Frente Renovador, impulsor de la ley sancionada en 2016 durante la gestión de María Eugenia Vidal, fue uno de los primeros en marcar límites. Desde ese espacio reiteraron que no acompañarán una reforma que habilite reelección sin restricciones. Aquella norma cambió de raíz el esquema vigente hasta entonces: los intendentes pasaron de poder competir sin restricciones a quedar habilitados solo para dos mandatos consecutivos, con la posibilidad de volver a postularse recién tras dejar pasar un período.



