Charlas de Quincho: alfombra roja en el Senado, semillas en la oreja, quejas impositivas y una Rosada que se derrite

Balcarce 50, un hervidero por falta de aire en la sala de prensa. El Consejo de Mayo no logra acordar, aunque aparecieron las primeras semillas, pero para otro tipo de uso. La Plata, entre el Presupuesto y “La Mona”. Automotrices ruegan una reforma tributaria. Foro argentino-isralí dejó corrillos de negocios.

Clima caliente en la Casa Rosada, y no solo por la tensión política de los últimos días, con el desfile de gobernadores y de dirigentes del Consejo de Mayo (que no logran acordar la reforma laboral). También el calor se siente en Balcarce 50 por los problemas en los aires acondicionados, en especial en la sala de prensa.

Chismes y datos de color cuando el calendario marca la llegada de diciembre, y con este último mes del año, los cócteles de fin de año, que dejarán tela para cortar. El diputado con semillas en la oreja y los atuendos de los senadores que juraron en la Cámara alta fueron parte de los corrillos semanales, al igual que el baile en La Plata: bailaron los legisladores para aprobar el Presupuesto de Kicillof y también bailaron otros al ritmo de “La Mona” Jiménez, Visitante Ilustre de la capital bonaerense.

Demoras de Pablo Quirno y demoras para devolver saldos impositivos a favor. Quejas de automotrices por la presión impositiva, que asfixia a la industria. El quincho de la semana hubiese sido el casamiento del exgobernador de Tucumán, José Alperovich, con la ex Gran Hermano Marianela Mirra. Sin embargo, no hubo mayores repercusiones, ya que la ceremonia se realizó en el departamento donde viven en Puerto Madero, el mismo en el que Alperovich cumple prisión domiciliaria, con los pocos invitados que autorizó la Justicia.

Más allá de que el exgobernador fue operado de urgencia horas después de la ceremonia, muchos recordaron que Alperovich solía recibir a sus visitantes en su caserón de la coqueta Yerba Buena en pijama y descalzo, una hecho que con el tiempo fue cobrando otra connotación.

Un recorrido sobre el comportamiento de los gobernadores tucumanos en carácter de anfitriones llevó a un nostálgico a rememorar: “Palito Ortega recibía en su casa al pie del cerro, pero bien bañado y peinado. Manzur cuidaba los modos. Como buen descendiente de árabes tiene su casa llena de sillones que parecen camas y cada cinco minutos te ofrecen algo para beber o comer”, recordaba un hombre de esa provincia, que no pudo saludar al recién casado. “En cambio, Julio Miranda, formado en el gremio gasista, jamás dejaba entrar a nadie a su casa. Atendía en un bar del Parque 9 de Julio. Tenía una mesa que era de su uso exclusivo, lejos, para que nadie escuchara de qué se hablaba”, prosiguió el tucumano de pura cepa. Para terminar: “En cambio, Bussi era un hijo de p… No me lo contaron. Cuando dejaba entrar a su despacho en la Casa de Gobierno a unos poquitos, se encargaba que se viera que había un arma. Una 9 milímetros, cromada”. Usos y costumbres del Tucumán.

Consejo y semillas

El Consejo de Mayo se reunió y dejó la sensación de una etapa concluida más por inercia que por convicción. En el encuentro que tuvo lugar el martes, y que podría ser el último antes del envío de los proyectos de reforma laboral y tributaria, el Gobierno buscó exhibir un esquema de consensos que, puertas adentro, sigue lejos de consolidarse. La agenda que Milei pretende activar en diciembre avanzó en algunos puntos técnicos, pero continúa atada a las diferencias entre gremios, empresarios y mandatarios provinciales, que llegaron a la mesa con demandas cruzadas y prioridades incompatibles.

Los industriales, con la UIA a la cabeza, insistieron en la necesidad de un esquema que reduzca costos laborales y dé previsibilidad a las contrataciones. La CGT, representada por Gerardo Martínez, mantuvo su postura de no convalidar cambios que puedan interpretarse como retrocesos en materia de derechos adquiridos. La discusión tributaria tampoco logró una síntesis clara: las provincias se resisten a resignar recursos mientras la Casa Rosada insiste en reordenar el esquema impositivo para mostrar un horizonte “pro inversión”.

En este marco, el descontento de la CGT fue más explícito que en encuentros previos. Martínez trasladó a la mesa el malestar creciente en varios gremios, que consideran que el Ejecutivo busca avanzar con una reforma “por goteo”, dejando afuera de la negociación a sectores clave de la estructura sindical. La central obrera señaló que los borradores del Gobierno no reflejan los puntos acordados en las discusiones técnicas y que, de mantenerse esa línea, la relación con el oficialismo podría tensarse aún más en la recta final del año legislativo. Basta ver la foto oficial que difundió Presidencia para darse cuenta de cómo fue el tono del cónclave.

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