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Los testimonios de las crueles torturas en la cárceles de Nayib Bukele en El Salvador

Organizaciones defensoras de Derechos Humanos recopilaron los detalles de 251 salvadoreños que han sido sometidos a tratos crueles e inhumanos desde que se declaró el régimen de excepción en marzo pasado.

Cuando la madre de Marcos* lo vio en un tribunal de El Salvador, después de varios días sin tener noticias de él desde que agentes de la policía se lo llevaron de la casa familiar, se dio cuenta que su hijo, de 14 años, tosía sangre. A la mujer le quedó el consuelo, aquel día, de que un juez no encontró méritos para que el joven siguiera detenido.

Marcos es una de las 2,077 personas cuyas capturas han sido denunciadas como detenciones arbitrarias por el Instituto de Derechos Humanos de la Universidad Centroamericana (IDHUCA) en el marco del régimen de excepción en que vive El Salvador desde marzo pasado. Esta semana, la Asamblea Legislativa, controlada por el presidente Nayib Bukele, decretó una quinta prórroga de este régimen, que limita libertades constitucionales de los salvadoreños.

Desde marzo, entre 45,000 y 50,000 personas han sido detenidas bajo acusaciones de pertenecer o colaborar con las pandillas MS13 y Barrio 18, aunque es imposible verificar de forma independiente la cifra exacta debido a que el gobierno ha cerrado todos los accesos a la información pública a través de medidas administrativas y reformas legales.

De acuerdo con un reporte que el Observatorio Universitario de Derechos Humanos publicó en julio pasado, a propósito de los 100 días del régimen de excepción, 251 detenidos han denunciado golpizas y a tratos crueles e inhumanos que la Organización de Naciones Unidas (ONU) entiende como tortura. El de Marcos es uno de esos casos.

Los agentes de la Policía Nacional Civil (PNC) visitaron la casa de Marcos por primera vez a finales de abril. Lo capturaron el 3 de mayo. Cuando sus familiares preguntaron la razón del arresto, los policías dijeron: “Lo sabrán en su momento”. A partir de entonces, el adolescente se enfrentó, solo, al terror que se esconde tras el régimen de excepción apadrinado por el gobierno de Nayib Bukele.

Las torturas, según el relato que el adolescente compartió luego con trabajadores del IDHUCA, empezaron cuando Marcos llegó a la delegación policial donde lo mantuvieron por un tiempo. Los policías lo vapulearon y, usando las mismas técnicas que escandalizaron al mundo a principios de siglo cuando soldados estadounidenses las usaron contra detenidos en la bahía de Guantánamo, lo sumergieron en un depósito de agua hasta casi dejarlo sin respiración.

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